La Coctelera

Yo también quiero un ukelele

Quiero un ukelele de ukekosas from María Ysasi on Vimeo.

Lo cuelgo por si alguien más quiere participar... El plazo de colgar vídeos termina el lunes! Más información, aquí.

:D

hey

He pasado por aquí de repente, abriendo ventanas y joder, qué pena me ha dado, así, de golpe, ver esto tan solo. Pero bueno, supongo que pasó, aunque a ratos continúe, por otros lugares. El caso es que entro, sí, y no olvido, ni rechazo. Pero qué rápido va todo cuando lo miras desde lejos.

He conseguido un trabajo para unos días, me pagan por horas y no paro en todo el día. No me relajo en nueve horas. Y aquí tengo un folio, a mi derecha, con seiscientos proyectos empezados. Menos mal que tengo rotuladores y papelitos para marcar y remarcar.

Se escapan las semanas. Hoy estoy a hostias con la variable tiempo. Pero ni esa variable, ni la variable dolor de cervicales de mil pares de cojones me impide venir, casi de sorpresa, y deciros hola a todo el mundo.

Lanzamiento vacacional

Me voy hoy mismo (y qué temprano es, cojones) a Vejer, casi todo el mes de agosto. He soñado raro y tenía punzadas en la tripa, muy agudas. No puedo estar nerviosa por volver a casa. Quizá sea toda la semana, los meses, la cabecita centrifugando, el sprint final. Quizá sea el vértigo de enseñar así algo que he hecho, cosa que siempre me inquieta. No lo sé. Quizá, y esto es lo más probable, es la incertidumbre y el comecome que viene con un cambio de etapa. Pero ya empiezo a acostumbrarme, a dar zancadas. Ya era hora, por otro lado. A la vuelta, sorpresas. Y alguna que otra cosa más que meditada. Buen mes para vosotros. No os imagináis las ganas que tengo de coger este tren.

Estoy preparada. Y sólo me queda meter la bolsa de aseo.

Como iba diciendo...

4º aniversario de La Coctelera from María Ysasi on Vimeo.

(*) la música es de mis queridos Wild Honey.

Aviso a navegantes: Fiesta inminente

Salgo del economato para celebrar.

Y es que como bien nos cuentan aquí, el jueves que viene se avecina una celebración por todo lo alto. No sólo será una fiesta -¡oeeee!-, sino que además podreis adquirir el libraco del 4º aniversario de La Coctelera, con cien posts de cien cocteleros (o así), recopilados con todo el cariño del mundo :)

Vengo del futuro para deciros que será una noche de puta madre.

¿Quién se apunta?

¡Yo me apunto!

Todos a una

Ahora entiendo el sitio que decías, viendo tu cara despejada en el foco, oyendo las risas medidas y los cantos, siguiendo el aleteo de tus brazos.

Ahora entiendo el miedo del que me hablabas, la bruma espesa de la escena, el arroyo de tu mirada mansa y lo menguante de tus piernas flacas.

Te entiendo, al verte ahora, que observo la silueta pequeña del dorso de tu mano suspendida en el aire y te veo danzar entre lágrimas.

Tembleque

Desde las 19.30 estuvimos allí, unos extrañamente tranquilos y otros crecientemente nerviosos. Colgando carteles, pensando en las entradas, tomando tilas o cafés. Cuando la gente empezó a pasar a la sala creí que me iba a dar algo. Reservando un par de filas para el equipo me puse nerviosa, porque yo no sabía dónde sentarme. No sabía dónde era mejor, dónde me correspondía, ni dónde quería estar.

Sé que todo lo que escriba puede sonar exagerado. Para mí este día significaba muchas cosas importantes. Y digamos que estoy en un momento en el que todo me afecta como si lo hiciera por debajo de la piel. Y no me refiero a tener la regla. Cuando estuve montando la peli con Mario, hará un año o yo qué sé cuánto, la peli me gustaba mucho. Le cogí un cariño brutal a los personales, a cada gesto, a las pausas incluso. Me sabía de memoria los pequeños despistes, los fallos de texto, los de racord, los cambios de escena. Cuando empezó la película ayer, comprendí que me gustaba mucho más. Muchísimo más. Para empezar, está escrita con el corazón y se nota. Bueno, con el corazón y con un talento que siempre he admirado. Llevo toda la vida leyendo historias escritas por él y me jode que nadie venga y le descubra o le pague sólo por teclear. Mario es una joya. Sabe encontrar en punto justo, con un humor a ratos cínico, con unos monólogogos genialmente construidos, con un ritmo perfecto.

Los actores hacen un trabajo increíble, todos y cada uno de ellos. Yo quería abrazarles y decirles que les quiero. Me pareció flipante oír a una sala entera descojonarse con partes en las que no confiábamos (incluso con partes con las que no contábamos en absoluto que se rieran), callarse en las escenas que requerían comprensión (y no me refiero a comprensión de los diálogos por la calidad del sonido, sino a comprender a los personajes que te hablan desde ahí delante), aplaudir como locos al terminar. Es acojonante, en serio. Es acojonante y abrumador, estar sentada con todas esas personas y comprobar que la película tiene el mismo efecto (sospechosamente parecido al menos) que tuvo en mí cuando pusimos por primera vez un puñado de planos juntos. Es lo más emocionante que me ha pasado en la vida. Es maravilloso sentarte y ver el trabajo bien hecho de todas esas personas que brillan con luz propia y distinta, en una pantalla grande.

Llegando a casa le mandé un mensaje a Mario para darle las gracias. Porque cuando alguien hace cosas tan bonitas y las comparte con el mundo con tanta sinceridad, hay que agradecerlo. Esta mañana me pongo a escribir esto sin desayunar. Nunca jamás me he sentido más orgullosa de nada. Y aún me dura el tembleque.

Today is the DAY

Hoy es el día. Qué fuerte, de repente lo he pensado. Hoy es el día. Es hoy. Y sí, estoy nerviosa. Mucho. Miro el café y pienso que debería cambiarlo por tila. Hoy es el día. El día del estreno. Es hoy. Apenas puedo creérmelo. Esto es lo más emocionante en lo que he participado jamás. Hoy se estrena nuestra película. A lo grande. Es un día importantísimo. Y todo lo demás es hojarasca.

Boceto (probablemente definitivo) de cartel promocional para Desde Entonces

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