El 2009 fue el año en el que aposté todo lo que tenía, y esta vez -¡por fin!- lo aposté por mí. Cambié de ruta (quitando previamente el exceso de chinchetas en el mapa), dejé que mi pelo creciera solo, a su aire, en su tono original. Me reconocí, duramente. Se acabaron los disfraces. Fue el año en el que salí de mi cabeza, me miré desde fuera y entendí un par de cosas. Descubrí una enorme montaña de mierda, la bajé trepando y sentí demasiado frío. Casi se me secaron los ojos, perdí más de ocho kilos de peso y tiré a reciclar varios sacos de piedras.
Y es que en los primeros meses me costó vivir, me dejé ayudar, hice daño. Después fue como levantarme de una torpe caída. Como si me hubiera caído de culo, estrepitosamente. Menos mal que suelo reírme en estos casos. Me sequé la cara, te miré a los ojos, hicimos el amor. Todo volvió a encajar fácil, suave; como un mecanismo natural de carne y aire, fiel como un reloj. Comprendí la casa, comprendí tus pantalones arrugados en el suelo, comprendí que tú también apostabas fuerte, comprendí tu forma de doblar calcetines y esa forma de tender la ropa, esparcida, para que se seque antes. Comprendí tu boca como queriendo decir algo, pero siempre callada. Me acostumbré a dormir en simetría, a despertarme con el café hecho, a deslumbrarme con tu sonrisa descomunal, a sincronizar subtítulos. Fue el año en el que plantamos un bosque de árboles frutales. En el que los cementerios indios acabaron siendo hogares.
Me volví loca, perdí el control y lo recuperé, y me volví loca otra vez, pero de alegría. Varios proyectos, como lo de mostrarme, lanzarme sin complejos, mojarme bajo la lluvia, inventarme recetas. Dos cuadernos de ideas coloristas, un puñado de gente que se hace grande, dieciocho retratos cuadrados, mucha música, ornitología familiar, una nevera encantada, un par de tomaduras de pelo, fotos, gazpachos y sopas. Un embarazo y un parto. Mi conmoción. Fue el año en el que sentí mi propia vulnerabilidad con un bebé en los brazos. El año en el que vi nacer algo maravilloso, todos los días.

(*) Me dicen los de Atrápalo que tienen problemas con los votos, y que de momento no puede votar nadie... Seguiremos informando!
(*) Me dicen los de Atrápalo que ya está todo arreglado... ¡Voten de nuevo! ¡Muchas gracias! :D