La Coctelera

Categoría: Cosas que me gustan mucho

Técnicas de creatividad a todo color

He dibujado lo que me viene a la cabeza cuando me hablan de algunas técnicas de creatividad. Me han hablado de ellas en el curso que estoy haciendo desde hace un mes. Me las han explicado por encima, pero creo que es más que suficiente.

sleepwritting

Como la de tener siempre a mano las herramientas necesarias para escribir, para cuando tu cabeza tiene ideas brillantes en la duermevela.

Yo lo sigo a rajatable.

Aquí están las demás.

Minimalismo

Voy a centrarme mucho, como cuando miras fijamente al dedo y el dedo se acerca a tu nariz y, oh sorpresa, aprendes a ponerte bizca y cruzar los ojos. Pues eso, voy a centrarme mucho, en cosas que podrían encajar simbólicamente en la yema de mi dedo índice (es una yema bastante pequeña). En cosas como dibujar para un cumpleaños importante, como intentar lo del relato francés en imágenes, como trabajar a fondo, mirar con eficacia a mi alrededor, plasmarlo, conseguir interpretarlo, colorearlo y darle volumen. Creo que quiero hacer cosas bonitas. No pretendo siquiera ser demasiado original porque me paso el día viendo cosas bonitas de otros. Y sé lo que cuesta. Pero algo habrá.

Voy a quedarme con el formato pequeño, el de los calcetines desparejados o las manchas de pintura blanca, el de las flores de tela o los folletos de supermercado, el del papel rojo con lunares blancos que esconde lo mismo en forma de bandeja, el de acumular puntos de paciencia con la gente que no trago o las tabletas gráficas (aunque mejor de chocolate). Todo esto vuelve a ser lo de siempre, y me da igual. Porque tiene un matiz nuevo, o dos, o tres, pequeños (cómo no), alfileres potentes que no implican debilidad en la sutura. Tengo un pespunte en cada costado. Las cicatrices siempre pican aunque estén cosidas con hilos finísimos. Quizá aprenda a coser, de hecho y por fin, y aspire a tener una máquina, de coser, o una de fotos de verdad, para sentarme y darle a los botones. Los de apretar y los que unen trozos de tela. Los botones que capturan, que al fin y al cabo, es lo que interesa.

Voy a quedarme con el concepto botón entonces, porque es fácil y redondo. Tengo proyectos pequeños, y alguno más grande. Me siento a trabajar y los hilitos me hacen cosquillas en el sobaco, como queriendo llamar mi atención, eh, estamos aquí, te mantenemos de una pieza. Pero yo tengo una aguja, un par de ojos, un par de manos, un cajón lleno de botones. Estoy deseando pintar con las yemas de los dedos. Y apretarlo todo, más tarde, llenándolo de manchas simpáticas. Quizá me haga puntillista, o quizá puñetera, todavía no lo he decidido. Voy a tender a la improvisación, otra vez, pero ahora voy a clavarle todas mis pinzas de plástico.

Recorrido polaroidco

Empezamos

Es un cuaderno preciosísimo, que me regaló mi madre unas navidades (creo que hace dos años, pero hace dos años pasaron otras muchas cosas y no me ubico). Estaba lleno de hojas en blanco y tiene ahora (después del viaje) unas diez o doce escritas (y decenas de ellas por escribir). También dibujé algo, pero poca cosa. Al final de cuaderno están esas hojas de cartulina negra, para pegar fotos. Me llevé la polaroid de mi hermana. Pesa mucho ese trasto. Pero me gusta mucho el resultado.

:)

Chirrín Chirrán

De cualquier forma

Sí que he vuelto, físicamente, a España. Ahora estoy asimilando y empapando el cerebro, con lo que me ha quedado. Estoy aprendiendo del polvo, de las esquinas de las basuras, de la humedad. Estoy aprendiendo de las carcajadas limpias, del sudor sano y de la fortaleza ajena. He empezado a colgar fotos (digo empezado y ya van 133 fotos) en flickr. No estoy muy contenta con las fotos, algo me limitaba allí, algo me impedía invadirles con la cámara. Me siento extraña con lo de las fotos. No lo sé explicar. Pero ahí están. Y tengo mucho que ordenar, en mi cabeza, y en mi corazón (odio usar esa palabra, qué cosas), para poder escribir. Ahora mismo tengo un nudo, un nudo que no duele tanto, y que quizá sí que inspire. Un bonito nudo apretado, pero con lazo, podría decirse. Hay cosas que se hacen pelota. Y el jet lag emocional va más allá de recuperar horas de sueño.

Rumbo La Habana

Me voy a meterme en todos los fregaos. Los delfines, las aguas turbulentas, ducharme en la lluvia si cae, o en tacitas de café molido, hacer croquetas en la arena colorada, los libros viejos, gritar de miedo a los cocodrilos, hacer fotos a ese descampado que dicen que hay lleno de cebras, la pachorra, más mojitos, trapicheos, montar en bici, chillar en bici diría yo, coger un tren del año 1800, queso, pan, tengo, tengo, tengo, temer nada, respirar malecón, pueblos de arena y madera, burros rosados, contagiarme, ser esponjiforme, sacar las raíces y echarlas, las mías y las de mis abuelos. Vámonos. Ya voy pillando la actitud.

Some things you need to know

Mi pequeña Tofu ya está en casa:

Chorocco Tofu

Y además viene con instrucciones:

Some things you need to know

:)

vía smupf

Mañana

Lo de dejar de fumar se ha traducido en una hiperactividad tremenda. Me agobia mucho que se agote mi lista de tareas. Tengo pánico a no hacer nada. A veces entre tanta apertura de puertas y ventanas... pierdo la noción del tiempo. Pero al menos mantengo la espacial: estoy aquí, en el meollo. Y de aquí no me mueve ni dios. Estoy cambiando mi casa. Estoy volviéndome loca otra. Todo está muy bien pero me empeño en no verme mezclada, en no ubicarme dentro de mis propias cosas, qué sé yo. Estoy regenerándome partícula a partícula. Dibujándome hasta los poros, casi con malicia. Contorneando con un rotulador acuático, como la chica aquella. Y voy canturreando: la rodiiiilla, la cadeeera... Me estoy autoesculpiendo, por todo lo que he perdido sin darme cuenta. Esta vez de verdad. Porque, a día de hoy, me sigo echando de menos. Mañana he quedado con mi padre en dirgirinos hacia el mar sin poner un pie en tierra. Tengo que hacer la maleta. Tengo que acordarme de llevarlo todo. Tengo que acordarme de llevarme entera, con mis dos rodillas y mis dos caderas.

Te lo pido por favor

Eso me dijo mi madre ayer. Normalmente los lunes organizo mi cabeza y la semana que entra. Esta semana mi calendario sólo tiene cuatro días. Y mi cabeza está casi borrada. El viernes ya estaré pasando calor del que va en serio. Y luego arena y mar y viento y cielo y perros y adoquines y personas y el color blanco y vencejos gordos y plantas aromáticas y gatos hambrientos y atún de almadraba. Porque al final sí que me voy, a tomar el sol en tetas y dejar de tener este muestrario de camisetas sobre la piel. A separarme, más, de muchas cosas y verlas con un catalejo. Míralas, allí están. Pues no era tan grave, oiga. Y de nuevo, curativo como siempre, casi por adelantado. Cuatro días, pues, para entrar de lleno en el sol. A ver si, con suerte, entre cerveza y cerveza me cruzo conmigo y me digo cuatro cosas. Te lo pido por favor, María, bájate a Vejer conmigo, me dijo mi madre ayer. Así da gusto empezar la semana.

Ventanita

Ay, qué bien, coño.

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