Igual es de tanto sol. El caso es que me he tomado un ibuprofeno 600 mg que suele ser mano de santo, pero ni eso ha servido.

A lo mejor me duele de pensar. O de imaginar. O de recordar.

Hay días en los que prefiero apagarla. Pero no encuentro el On/Off de mi cerebro.

Hay días en los que mi cabeza me persigue para joderme.