El teclado y el ratón de la tienda son inalámbricos y llevan dando problemas desde que eran pequeñitos...

Tanto, que he cogido un ratón alámbrico (curiosa palabra) que vendemos y lo he cambiado porque el que tenemos sin rabo ha decido no responder a ninguna de mis plegarias y golpes contra el mostrador. Será obstinado el tío...

Siguiendo con la típica entrada que no cuenta nada y a la vez lo cuenta todo, hoy me ha caído una tormenta perfecta (como la peli) en el trayecto de dos minutos (o menos porque he ido corriendo... sí, corriendo, yo, qué pasa?). Me he calado hasta los huesos, he tenido que cambiarme de ropa y cagarme en la madre que parió a Peneque trescientos millones de veces.

Con lo que yo aprecio a Peneque.

Deseando estoy de oír la canción de Stereophonics que me ha regalado mi amigo David. Creo que me va a venir que ni pintada. Y ya de paso, todo el disco, a ver qué tal.

Por mi parte, el disco que oigo ahora sin parar, gracias al siempre maravilloso asesoramiento de themanorchestre (ya te vale que no comentas na desde que me cambié de blog) es el último de The Flaming Lips titulado At war with the mystics.

Mención especial del jurado a la primera canción: The Yeah Yeah Yeah Song creo que se llama. Nadie la canta como tú, Julio.