Hoy parece que sí que voy a ir a ver al Placentero (dícese del que come placentas, o del que bromea con comer placentas, o de Tom Cruise, o de algo que proporciona placer) al cine.

Hoy he visto una grúa rosa fucsia muy bonita. Parecía que estaba embarazada. Tendrá un tractorcito azul, me lo ha dicho. Las obras de Madrid están por todas partes y empieza a afectarme gravemente.

En la tienda hoy no entra ni dios (bueno él sí, que dicen que está en todas partes) y se ha levantado un viento de cojones. Así que luego me iré volando con el viento, que seguro que se llega antes. Si pudiera elegir un superpoder quizás sería la capacidad de volar. Seguro que en el cielo puedes sentirte libre y puedes dedicarte a gritar, a cantar o a dormir cuanto quieras. Y lo ves todo muy pequeño y te sientes por encima del bien y del mal y de los elementos... hasta que te cae un rayo, que ahí arriba hacen más daño creo yo.

O quizás aquello de poder ser invisible, porque la verdad es que me gusta mirarlo todo, y hay veces que me gustaría ir donde no me dejan, a espiar a quien no debo... pero es un poder muy limitado porque después de hacer las clásicas gamberradas de ser invisible (todas las conoceis y si no, leeros a Harry Potter) lo único que te queda es mirar sin que te vean. Y yo ya miro bastante aunque me vean, las cosas como son. Además, hay veces que ves más de lo que realmente te gustaría, digo yo.

Creo que lo mejor sería controlar el tiempo. Y no me refiero a las malditas lluvias (tan necesarias, ya lo sé) y al viento que se ha levantado ahora (joder, qué puto viento). Me refiero a poder detener el paso del tiempo, a retroceder para hacer las cosas distintas, o para poder volver a hacer/ver/saborear/oír/sentir algo. Adelantarte a los acontecimientos y saber lo que va a pasar. Detenerlo todo en un momento en el que te quedarías viviendo el resto de tu vida. Aunque en realidad, mejor no saber lo que nos espera, así es más divertido...

¿Y qué hay de leer las mentes? A veces me gustaría meterme en la cabeza de otros. Y urgar en la mierda que acumulamos ahí dentro todos sin excepción, y saber realmente lo que pensais todos de mí (¡hipócritas! ¡cobardes!) y conocer vuestros más oscuros secretos. Pero eso también es más divertido (y bonito) averiguarlo poco a poco. O simplemente no descubrirlo (hay mucha caca vergonzosa dentro de nuestras mentes).

Total, que tener superpoderes está bien para un rato, pero luego es un coñazo.