Mi hermano en su fotolog vuelve a poner fotos que me encantan. Ayer una foto de mi abuela en la que podría ser perfectamente Ava Gadner. Y hoy, una foto que siempre me ha gustado de mis papis.

Un padre con dos hijas que ha comprado portaminas de todos y cada uno de los colores. Luego ha vuelto de nuevo, ha cogido uno verde limón que le faltaba y le ha dicho a una de las niñas que si quería que pagara ella. Parecía que a la niña le hacía muchísima ilusión pagar. Pobre infeliz, dentro de unos años ese será el último motivo de satisfacción en su vida.

Si te estás aburriendo de leer esta entrada es perfectamente comprensible.

No me gusta cómo el dinero resulta tan importante. Vivo mes a mes con lo que cobro y no tengo para ahorrar, ni para nada. Aunque nunca he ahorrado demasiado yo. El dinero no da la felicidad, claro que no, pero esta ciudad es cara de cojones.

Ojalá pudiera viajar sin parar. Muy lejos, a sitios muy distintos, todo muy nuevo. Pero no hay tiempo ni dinero, claro.

Voy a ponerme algo de musiquita para alegrarme la mañana de sábado...

Escuchando Fairground de Pulp (estos tíos están locos)