Estoy aprendiendo a guardar secretos. No son secretos ajenos, esos ya los sé guardar bastante bien, podéis confiar en mí.

Lo que estoy es acostumbrándome a guardar mis propios secretos. Creo que está bien de vez en cuando dejar un poco de misterio. O simplemente callarme la boca. Porque estoy un poco quemada de mi extraña necesidad de decirlo todo.

Así que aunque no lo parezca, me estoy callando. Desde hace un tiempo, estoy guardando silencio.

Chitón.

Sssshhhh.

Quien no se calla es el monstruito verde que maneja mi exoesqueleto, el muy cabrón no deja de decirme cosas al oído, desde dentro de mi cabeza. Y lo peor es que son cosas que no acabo de entender.

Hijodeputa.

Estoy probando una nueva terapia que es tararear canciones mentalmente. Pero no funciona. También probé meter ceras blandas de las de colorear por la nariz, para ver si le daba a él en la boca para que la cerrara. Pero tampoco es buena idea. Ahora tengo constantes dolores de cabeza y fuertes trastornos de la personalidad. Pero lo disimulo con mucho arte.

Esto es un ejercicio de contabilidad. Estoy contabilizando cuántas estupideces puedo decir en un post sin pensármelas dos veces.

Mierda, ya he vuelto a perder la cuenta.

Me dice un cliente que le he hecho feliz con unos separadores de cartón. Somos simples los humanos. Se ha despedido con un hasta otro, se le ha olvidado decir la frase completa. Eso es que es verdaderamente feliz.

Pues qué bien.

Hoy voy a cambiar la ropa que me compró Mario por mi cumple. Una pena, no acertó, pero bueno, a estas alturas hay confianza. Además, yo también le voy a comprar algo, para sustituir a los zapatos con los que no acerté yo en navidad. Dios mío, en navidad. Ya me vale.

Eran muy chulos los zapatos. De verdad que sí.

A callar se ha dicho.

Y hoy he cometido una estupidez tan absurda que me da hasta vergüenza reconocerlo. Es algo tonto, que no va a repercutir especialmente sobre nadie ni nada... pero hay veces en las que eres torpe, ignorante y lenta y luego dices ¡mierda!

Yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah

Y no os lo voy a contar porque humillarme a mí misma no es algo que me guste demasiado. Sólo en algunas ocasiones y en situaciones muy concretas. De esas situaciones tampoco voy a hablar.

¿Es que no habéis entendido nada de este post?

Corto y cambio.

Protesten ya!