Debido a las obras de remodelación de la red de metro de Madrid, voy (vamos todos) a estar sin línea 3 (la amarilla, la espina dorsal de la ciudad, el transporte público que utilizo para ir a absolutamente todos los lugares que me interesan) hasta octubre. Claro, lo hacen en verano para molestar a la menor cantidad de gente posible.

Y han puesto un autobús gratuito (o debería llamarlo una putada gratuita?) que hace el mismo recorrido (corrijo: intenta hacer el mismo recorrido pero no lo hace ni remotamente). El año pasado ya lo sufrí así que volveré a acostumbrarme como una buena borrega.

Pero a mí me da la sensación de que el hecho de que sea gratuito y de que vivamos en el país de "si es gratis me lo quedo, aunque sea una bolsa de mierda", me hace sospechar que en la putada gratuita de la que hablamos se suben más pasajeros que los que realmente viajan en la línea de metro a la que sustituye. Eso o que hay menos latas de sardinas gratuitas de las que hacen falta para satisfacer las necesidades del ciudadano.

El caso es que eso es lo de menos. Lo más importante es que me levantaré cada mañana desde hoy hasta octubre clamando al cielo "¿¿por qué cojones no acaba el puto recorrido en Moncloa??".

Hasta aquí la entrada de protesta.

Les encomiendo a añadir otras protestas a modo de comentario, estén relacionadas con el metro, con otro transporte público, con la manía de su mujer de recoger la mesa antes de que hayan terminado el almuerzo, con los niños que corren gritando por las calles o con las pintadas obscenas en el mobiliario urbano.

Hagamos algo por desahogarnos, salgamos en pelotas a quedarnos sin voz, tirémonos de los coches locos (autos de choque) en marcha, comámonos los mocos, seamos diferentes.

Quejarse es gratis.

Y esta noche tengo una fiesta. Yo y mi lumbalgia vamos a ponernos nuestras mejores galas.