No es lo mismo caminar por la mañana camino del trabajo según qué canciones vomite mi pequeño Calamar.

No es lo mismo caminar con la banda sonora de Rocky, que te hace pisar más fuerte, ir acelerando, pegarle puñetazos a los transeúntes inocentes (o imaginarte que lo haces en el caso de personas cobardes como yo) y llegar triunfante a la parada del autobús donde te crees que todo el mundo te aplaude.

No es lo mismo ir oyendo Rocky que ir sin oír una mierda.

Viva Bill Conti y la madre que lo parió.

Esta mañana me ha dado fuerzas.

Y ganas de correr muy lejos, pero de buen rollo.