Supongo que la alegría y la emoción de encontrar tu primer trabajo supone al mismo tiempo que no será el último.

En la papelería tenían que recortar gastos y en agosto ya no trabajo allí. Despedida me hallo.

Así son las cosas.

No era el trabajo de mi vida, lo sé.

Pero me gustaba, estaba cómoda, lo hacía bien y las condiciones eran perfectas para mi situación actual. Voy a echar muchísimo de menos los 15 minutos diarios de coñas, charlas y confesiones con mi compañero Óscar.

Voy a echar de menos mi pequeño cubículo naranja de 13 metros cuadrados.

Putadón. Cuando me acuerdo tengo una minidepresión controlada, lo reconozco. Controlada, mini... pero depresión al fin y al cabo.

A la vuelta de mis vacaciones me pondré a buscar, a ver que hay por ahí para mí. Si alguien sabe algo (sé que eso suena muy amplio...) que me avise, por dios!

:::::::

En el ave camino de Sevilla (hogar, dulce hogar) mi vagón ha sido invadido (literalmente) por una promoción de niños de entre doce y trece años. Ésa es la peor edad, sin duda. Los niños de trece años necesitan hablar, reír y existir por encima del resto. Menos mal que Mr Calamar y mi falta de sueño me han aislado de todo el alboroto.

:::::::

Y hay tantas veces en las que una canción me da la clave para describir cómo me siento, que casi me da miedo. Hoy Alanis Morissette hablaba por mí. Como otras tantas veces.

:::::::

Y otra canción, distinta, que también ha hecho de mi viaje algo más cinematográfico: Neighborhood #1 (Tunnels) de The Arcade Fire

:::::::

Seguiremos en contacto.