Como suele pasar, a las 13:58 entra un cliente que me ha hecho salir veinte minutos más tarde de mi hora. Pero bueno, como voy a echar mucho de menos a los freaks de papelería (que los hay, los hay), lo permito, me tiro el rollo y consigo que se gasten cincuenta y pico euros en cosas que ni siquiera necesitan. Bueno, en realidad lo compran todo ellos solos, tampoco es que yo me dedique a la venta agresiva.

Hoy decido que paso de comer en Rodilla, porque en realidad sus sandwiches no me inspiran demasiada confianza, y la ensalada, a pesar de estar medioqué, no sabe a mucho. Así que me voy a la Cafetería Dublín, que tiene de Dublín lo que yo de Andorra la Bella. No es lo más barato del mundo pero te aseguras un mínimo de calidad y de materias primas naturales. Y además, hoy tenían gazpacho que es mi mayor debilidad.

El gazpacho me lo sirven con todo tipo de condimentos (sé que tiene un nombre pero no lo recuerdo -¿arrumacos?-, pero me refiero a los trocitos de cebolla, pepino, pimiento, tomate y pan) pero no le ponen huevo duro. Aaaaay qué fallooooo... Le pregunto al camarero y tenemos la clásica conversación que tengo con casi todo desconocido que descubre que soy sevillana y residente en Madrid (y que paso de transcribir) con sus chascarrillos y todo. Total, el gazpacho estaba bien, correcto, sencillo a la par que anaranjado y demasiado líquido quizás. Le hubiera ido bien más ajo, eso sí.

De segundo me decanto por filetes rusos con patatas. Porque no me fío nada del pollo en salsa ni de la merluza, no pregunten porqué. Me pregunto si estando en Rusia vas y pides filetes te darán filetes rusos tal y como los conocemos aquí. En realidad son como pequeñas hambuerguesas aplastadas y empanadas, ¿no? Total, que los pido porque mi madre las hace a veces y tengo el día culinariamente nostálgico (por lo del gazpacho y ahora esto). No estaban mal, los dos filetitos y las tres patatas que me han tocado.

Y para terminar (y celebrar) por fin un camarero que entiende a la primera y que no me mira con cara de jaula cuando pido café con leche y con hielo. Ahora sí, el café de los que te mandan al trono en cinco segundos.

Oooops, demasiado tarde, me he cagado.

Cigarrito, conversación telefónica (no, Mario, no era para tanto) y adiós muy buenas. Ahora en la tienda, con una hora por delante antes de que me toque abrir de nuevo. Pero es que en la calle hace calor y no hay internet así que...

Eso.

Recomendación musical del día: Ok Go y su álbum "Oh no". Si pueden, vean el vídeo de la canción A Million Ways. Mola.