Pues mi último día. Se acabaron los clientes que piden cosas raras para fines aún más raros, se acabaron las viejas locas por el pegamento, se acabaron los visitantes de mal rollo, se acabaron los compradores compulsivos que me hacen quedarme media hora más, y se acabaron las señoras cleptómanas….

Se acabó mi trabajo en la papelería después de seis meses… un curro que me venía como agua de mayo, que encajaba perfectamente con mis necesidades, que estaba bien pagado, que el horario era perfecto, que me gustaba, que me sentía cómoda y segura cual compresa con alas.

No sé si comprarlo o robarlo todo. Tengo todo el día para pensarlo.

Lo voy a echar de menos.

Porque mira que son monos mis 13 metros cuadrados de color naranja...