Esto no llegó a suceder, pero habría sido bonito.

- Pues me voy.
- ¿Cómo que te vas?
- Que me voy.
- Tengo un tetrabrick que baila.
- ¿Como el del vídeo aquel?
- Ese mismo.
- Me quedo.
- Puto calor.
- Lo mismo digo.

Y comieron perdices, cocinadas diferentes, esta vez. O quizás ni siquiera eran perdices.