Bueno, pues me hallo intentando controlar mi iracunda y desmedida respuesta a los acontecimientos. No poder tener mis fotos hasta septiembre me pone de muy, muy, muy mal humor.

Pero bueno.

Respiración.

Aaaay.

Fiuuuu.

Me pongo bocabajo (boca abajo, al revés, invertida) y se me sube la sangre a la cabeza.

[Aquí va la foto que lo ilustra todo. O casi todo. Pero como se ha jodido lo de subir fotos, pues no]

[¿O sí?]

Ah, pues ahora sí, mira tú por donde.

Bah, ahora soy yo la que no quiere. Ea.

¡Al menos sigo teniendo capítulos de 24 pendientes!

Además, puedo intentar otra tienda para el revelado, el problema es que los carretes de esa cámara no me los revelan en ningún sitio. Pero buscaré a ver. Buscaré por todo Madrid cagándome en mis muertos, en mi sombra, y en la enorme pereza que domina mi existencia.

Lo que no sé es si me quedaré en casa con firmes intenciones de limpiar y hacer la compra, pero sin llegar a hacerlo; o si me lanzaré a por los sujetadores de rebajas. Es una incógnita.

La bicicleta de la puerta está preciosa a esta hora.

Y yo no he sacado nada del congelador de comer...