¿Por qué las japonesas se tiñen de ese rubio anaranjado tan pestuzo? Dejo esta cuestión pendiente.
De camino a Moncloa donde quedo con Mario para ir a currar, riego cuatro tiendas con mis currículums y mis ganas de empezar a trabajar cuanto antes. No son ganas de trabajar, sino más bien escasez de ganas de volver a depender de mis padres económicamente. Parece que hay buenas perspectivas, me siento optimista y pienso que alguien me llamará para empezar en septiembre.
Cuando voy andando junto al Ejército del Aire (me refiero al edificio, no es que el ejército me acompañe, aunque pueda parecerlo, en mi mente), tres bandas de música distintas, todas uniformadas por algún tipo de acto oficial, tocan marchas triunfales que me vienen que ni pintado.
Voy a comerme el mundo (y cuatro tiendas de ropa).
Esta tarde, relax.
Comprar una nueva cafetera y un par de cajas de plástico con ruedas, para guardar ropa bajo la cama.
Quizás irme a un ciber.
Quizás dormir.
Quizás simplemente estar.
Y digamos que eso me es más que suficiente.
« Actividades extraescolares | Inicio | Un par de días más (d.C.): sábado de fiesta, martes de cine »

16 ago 2006 | 02:23 PM
:)
16 ago 2006 | 02:32 PM
Me gusta cómo lo cuentas.
17 ago 2006 | 11:15 AM
Por cierto, como respuesta a lo del pelo de las japonesas: Por el mismo motivo que son capaces de hacer esto:
http://www.frikiland.net/news.php?item.4.1
18 ago 2006 | 11:58 AM
60000: Oh dios... estos putos japos.
sinpa: a mí me gusta cómo cuentas tú.