Todos los días me despierta un tipo taladrando el suelo de la acera de en frente, justo media hora antes de que suene el despertador. No sé que estará buscando bajo tierra, pero espero que lo encuentre pronto.

Agosto es definitivamente un mes malo para buscar trabajo. Todos los sitios están cerrados por vacaciones. En una tienda de cosas para niños buscan dependienta. Tienen un gato como animal de compañía. No creo que me llamen. Pedían dependientes en un sex shop. No me he atrevido (a saber porqué) a dejar mi currículum. He rellenado un formulario para Opencor y otro para Rodilla. Y he dejado también mi currículum en una de esas cafeterías franquiciadas que no soporto. Ninguno de esos trabajos me interesa realmente. Pero empiezo a dudar que sea tan fácil encontrar algo mínimamente interesante.

Empiezo a trastear con Illustrator para el videobook de Ignacio pero me faltan los programas básicos. Mi ordenador no parece mío.

¿Limpiar aprovechando que tengo el día libre? Hecho, esta vez he apartado el mueble de la tele y el del dvd (sí, hay uno para cada uno, pero tiene sentido, lo juro). Ha salido (oficialmente) la pelusa más grande de todo Madrid. Me ha dicho hola con la manita y me ha sonreído pero esta vez no me he ablandado.

Viendo la tele en plan autómata mis ojos se sale de sus órbitas (aunque en mi caso no tiene mucho mérito) con un nuevo coleccionable. En el anuncio dos pibas con grandes sonrisas se preguntan si les gusta más el libro o la película de Madame Bovary. Y una de ellas dice “A mí, la muñeca”. Te cagas. Damas de Época se llama la colección. Las muñecas de porcelana han vuelto, señores. Y junto con los payasos, son los seres inanimados que más terror me provocan. Oh vaya, acabo de decir que los payasos son inanimados… Otro coleccionable; Bomberos del Mundo, primer fascículo: bombero de Nueva York y primera pieza de la bomba de agua. Como siga viendo anuncios voy a tener que empezar a coleccionarlo todo.

Una cosa que hice hace tiempo siguiendo un link que (cómo no) encontré aquí, fue ver cómo es la flor de mi blog. O mi blog florecido. Éste es el resultado:

Y me pongo manos a la obra con una panografía (imitando a uno que yo me sé, otra vez) de las vistas desde mi balcón pero parece que las perspectivas me torean y las formas del cruce que hay bajo mi casa me engañan. No consigo gran cosa pero me entretengo un rato. Hasta que no tenga algo coherente no creo que lo enseñe. Aún tengo cierta dignidad, después de todo.

Estoy viendo Embrujadas mientras espero que la lavadora termine (es tan típico de mí poner lavadoras cuando estoy más de dos horas seguidas en casa). Encuentro a Shannen Doherty extrañamente atractiva, pero los efectos visuales dan mucha penita.

Salgo con la cámara para hacer miles de fotos y vuelvo con sólo una, ésta:

Vuelvo a tomar valeriana, como cuando tuve aquel ataque de ansiedad que duró demasiado. Quizás esté nerviosa por lo de no tener un curro que me hace realmente falta y por la más que probable posibilidad de que Rosa abandone el nido en septiembre. No me gustan los cambios. No cuando no me los espero al menos.

A veces pienso que igual dentro de poco soy yo la que los provoca.

Pero siempre acaba siendo culpa de las hormonas.

La regla finalmente vino, y eso vuelve a explicar como casi siempre, los síntomas depresivos y autodestructivos de esta semana.

Típico. Demasiado típico incluso para mí. Estoy empezando a aburrirme.