El viernes estuvimos en la barbacoa de Nacho. La verdad es que las fotos no son nada del otro mundo, pero lo que sí están son los ejercicios de egotrip que realicé cuando llegué a casa. Porque no podía dormir. Quisiera cambiar muchas cosas. Pero a veces, simplemente, no se puede.

Cuando no puedo dormir, a oscuras en mi habitación, esto es lo que veo:

Por la tarde, antes de la barbacoa en cuestión, fuimos al cine. Allí me encontré esto:

Nos metimos a ver La Joven del Agua, de Shyamalan. Sencillamente me encantó. Esperaba otro tipo de película, una película de miedito, sustos y suspense. Y me encontré con un cuento para dormir. Un cuento que me hizo sonreír como una cría. Un cuento muy bien contado. Vamos, que me gustó, coño, que hay que explicarlo todo.

Hoy es sábado (cuando escribo esto) pero se ha disfrazado de domingo. Estaré en casa cual perrita doméstica todo el día. Mañana tengo otra barbacoa (¿cuándo me van a dejar empezar a hacer régimen?) en casa de Mario, por el cumpleaños de su cuñado. Su hermana está embarazadísima y se la ve feliz. Es bonito.

Ayer viernes hablé con Rous, y parece bastante claro que, le den el curro en Córdoba o no, se va a quedar allí. Inicio mi búsqueda de compañera de piso. Si alguien sabe de alguien que quiera vivir conmigo en mi minipiso (todo vintage, por no decir del año de La Tana, pero con mucho encanto, lo prometo), pues eso, que vuelvo a estar sola. A partir de septiembre.

No acabo de asimilarlo, la verdad es que pensé que Rosa era la definitiva, habíamos conectado a la perfección y me da muchísima pena que se vaya. Qué le vamos a hacer. Ojalá pudiera permitirme vivir sola. Veo un cartel en el edificio de enfrente de SE VENDE. Me pregunto si será muy caro. Me imagino viviendo allí, sin saber siquiera cómo es. Me pregunto qué he hecho yo para cada año tener que replantearme las cosas de nuevo.

Se ha caído el plan de Almuñecar para finales de mes. Rosa me invita a Córdoba para esas fechas y me parece un buen sustituto, sobre todo porque el plan incluye concierto de Los Planetas. Y eso siempre me apetece.

Mientras escribo esto, Mr. Calamar reproduce Desorden, de Los Planetas, ya que estamos hablando de ellos.

Si hubiera encontrado las palabras, ahora no estaría solo en casa, tan solo las palabras exactas pero no pude decirte nada. ¿Qué puedo hacer?, si no puedo hacer nada para acabar con algo que no acaba…

(Suspiro)