Fotos a las vainas semidormidas que no consigo hacer por terror a que se despierten.
La entrevista perfecta: trabajo que no me interesa realmente y jefas de personal a las que caigo realmente mal.
Cursos de interpretación avanzados impartidos por teléfono a cualquier hora del día.
Impulsos sociales que acaban en bares al lado de una obra polvorienta, pero que suenan bien y sientan mejor.
Positivismo.
Fotos a bicicletas como la mejor medicina.
Rasca y gana.
Mínima energía y canalización de la ira.
Todo tiende al equilibrio, me dicen.
Familia, necesidades, curiosidad y remodelación sutil.
Familias de zorros de La Aldea del Arce.
Sudor, pero ninguna lágrima.
Y por supuesto, lo de todos los días.