Aquello que no dije. Aquello que no hice. Aquella llamada que no devolví. Aquella cosa que hizo para mí, y que aún no tengo conmigo. Todo lo que no hice se esfuma y se dispersa en el mismo aire que apenas me llegaba cuando me dieron la noticia. Un amigo de la facultad, con el que hacía demasiado tiempo que no hablaba, nos dejó hace dos días.
Lo siento muchísimo. Lo siento de corazón.
Ojalá hubiera estado más cerca.
Ojalá hubiera sacado valor de ir a verte cuando parecía que te recuperabas.
Ojalá hubiera sido más valiente.
Ya no puedo hacer nada. No puedo hacer nada excepto sentirlo en el alma, y desde aquí lanzar al viento todo mi cariño y todos los ojalás del mundo, todos para ti. Es injusto que te vayas tú, que tenías tantas ganas de futuro y tanta fuerza para manejarlo a tu antojo.
No tengo palabras.
Lo siento.

Buen viaje, amigo.