El sábado mucha comida asiática y algunos sucedáneos (juraría que había un par de guisos de la España más profunda entre tanto tallarín y soja) giraban a toda velocidad. Había que ser hábil, eficaz y rápido para cazar una muestra de sushi.

Pero a mí nadie me iguala cazando pescado crudo en pequeños cuenquitos.
Definitivamente esa noche comí demasiado.
Pero para algo están los gin-tonics.