Porque ellos lo valen. Porque les quiero muchísimo a pesar de los kilómetros y los meses. Porque son como mis hermanos. Porque son parte importante de lo que llevo de vida. Porque desde hace un par de semanas cuelgan junto al ordenador las foto-matonas de aquellas juergas universitarias. Porque me da la gana. Porque siguen estando donde los dejé. Siempre conmigo.
Gracias por seguir siendo como sois.
Ni más ni menos ni quito ni pongo.