Sentado en el ordenador que tengo justo a mi derecha hay un sordomudo hablando por la web cam, con señas y tal, con una chica sordomuda también. Él hace ruidos extraños cuando habla, y sé que es algo normal, que no pueden controlar y que evidentemente no oyen ellos mismos. Pero suenan demasiado... ¿cómo decirlo?... vamos que podría parecer que el tío está... ¿sabeis lo que quiero decir?... Pues eso, que es bastante inquietante.
El videobook de mi hermano está (casi) listo de papeles, sólo me queda hacer el dvd.
Mi cuñada ha dado permiso para colgar fotos de su niña, por lo tanto, actualizo la entrada sobre Candela con su carita sonrosada. Ole.
Ayer Rosa se vino a casa después del curso, pedimos unas pizzas y nos reímos charlando de miles de cosas y viendo la tercera temporada de Buffy Cazavampiros. Como quiero a esta niña, coño. A Rosa, no a Buffy. Aunque Buffy me cae bien.
Hoy (¡tachán!) he limpiado la mayor parte de mi casa. Esto es: salón, cocina y entrada. Mañana limpiaré mi cuarto y el baño, para terminar. Y dentro de un rato, restos de pizza, un poco de trabajo y recibir a Mario en casa, aprovechando que estoy sola este finde. Paula se ha ido a Torrelavega, a ver su madre y volver a su casa. Yo necesito volver a casa últimamente, a ver a los míos. En el puente de octubre, sin falta, me cojo un tren.
Lo del título de este post no es ni más ni menos ni quito ni pongo.
Quien quiera, que lo entienda.

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