De nuevo, no tengo tiempo. Eso está bien. Está mejor que cuando me sobra, al menos.
Hoy empiezo a currar aquí. Entro a las cinco y salgo a las nueve. Creo que va a ir bien. Lo creo firmemente.
Ayer estuve en planta desde las ocho de la mañana hasta las doce y media de la noche. Loser Films se desplazó para grabar durante todo el día el montaje y posterior evento de la fiesta conmemorativa del 25 aniversario de la revista Muy interesante. Lo peor: el dolor de pies, los ratos muertos, los chistes del presentador de Alta Tensión. Lo mejor: comida gratis (aunque nada del otro mundo), la pantalla táctil en el suelo y el regalo a la salida.
Hoy a montar como locos (¿Cómo montan los locos? Una grotesca escena se dibuja en mi cabeza). A mediodía; ir a casa, comer algo, coger de nuevo el metro y a por mi primer día en el nuevo trabajo.
Hoy puede ser un buen día. Estoy atareada. Estoy cansada. Estoy contenta.
Hoy es, además, el cumpleaños de alguien a quien tengo un cariño inmenso (aunque le tenga lejos en muchos sentidos). Espero que sea un buen día para él también.
Sigo con la captura de la fiesta. Esa tarea es mucho más aburrida de lo que suena.
Y ya está.
De momento.