Pues pasa que cuando algo me gusta mucho, cuando un acontecimiento me deja pasmada, cuando algo que veo, oigo o saboreo me fascina... me quedo sin palabras. Y eso es lo que me pasa (por lo visto) cuando voy a un concierto de Muse.

Potencia. Virtud. Intensidad. Emoción.

Se me hizo corto.

Muy corto.

Mario
colgará alguno de los vídeos que hicimos con mi cámara de fotos, para el que quiera más.