No sé si haberle dicho a mi jefa que no me sale natural vender me perjudicará al término del mes de prueba. Al menos he conseguido que se ría. Anoche hice el cierre yo solita como una niña grande, bajo la mirada atenta de mi susodicha jefa. De vuelta, más lluvia (¿es que no va a parar nunca?) y un retraso de 10 o 15 minutos de la línea 3 de metro, según el tío de megafonía. Su voz sonaba temblorosa después de que muchos de los que se apelotonaban en el andén fueran a mostrarle la más violenta ausencia de respeto. Los 10 o 15 minutos se convirtieron para mí en 40, así que llegué a casa tardísimo.

Durante la espera en el frío andén me dio tiempo para sentarme con la espalda en la pared, sacar mi cuaderno y soltar palabrejas tontas en él, llenando dos o tres páginas más. Me entretuve mirando fascinada las caras de cabreo de los que me acompañaban. Pero yo no me puse de mala leche. Es raro en mí.

No me puso de malas que el único medio de transporte que conozco para volver a mi casa y descansar después de cuatro horas de pie se retrasara cada vez más. Eso debe significar que definitivamente me da igual. Porque últimamente soy muy feliz y empiezo a acostumbrarme. Y me encanta.

O quizás tenga que ver con escuchar a Nina Simone mientras espero, seguida de Belly o the Cribs. Quizás tenga que ver con las ganas que me crecen de ser creativa y con que me sienta inspirada (milagros que surgen tras confeccionar un abeto de fieltro). O quizás tenga que ver con la manera misteriosa de encontrar la cajonera de colores perfecta. O quizás, y sólo quizás, tenga que ver con que por fin estoy encontrando el final.

Total, que llegué a casa y me puse a ordenar mis fieltros, botones, cremalleras, cintas y lazos nuevos. Por la mañana mis compras de mercería tenían este aspecto:

Y por la noche, antes de dormir, conseguí reunirlo todo dentro de un cajón con compartimentos que compré en el mercadillo de aquellos amigos que se mudaban:

Y vuelven a ser las cosas más tontas y más simples las que me hacen sonreír. Y las que consiguen que el cansancio sea completamente secundario.

Ole.