Miércoles:

La pequeña burbuja de Fairy revoloteaba a mi alrededor y me parecía fantástico. La mascarilla de arcilla verde que cubría casi toda mi cara cuarteaba mis gestos y me cuasi-momificaba. Eso también me parecía fantástico. Hice un intento absurdo y bastante lamentable de hacer un osito de fieltro, me reí de él al terminar e hice más tarde un broche precioso para resarcirme. Me dijeron que me espera un diciembre lleno de curro en la tienda que no tengo más remedio que tragarme. Comencé una batalla fotográfica que me hizo reír a carcajadas. Hice planes para el fin de semana, planes de bailar a lo loco. Y esta vez el metro me dejó temprano en casa. Me comí yo sola la gran final de Supermoderlo 2006 y me fui a la cama con Daredevil.

Jueves:

Todo el día tirada simplemente existiendo. En la casa de al lado detienen al marido por malos tratos y yo lo oigo todo pegada a la puerta. Mierdadevida, todo junto. Me paso la mañana y la tarde viendo capítulos de Buffy y Angel sin parar. Me llaman para quedar, me pongo guapa y luego se rajan. Me mini-cabreo. Me bajo al ciber por hacer algo y no sentirme tan estúpida, pero obtengo el resultado contrario elevado a la enésima potencia. Porque estar en un ciber la media hora antes de que cierre compuesta y sin novio es muy ridículo desde mi posición. Pero qué le vamos a hacer. Ahora a ver dónde cojones encuentro un bar abierto para comprar tabaco y seguir fumando. Estoy muy guapa, pero doy ascopena.

Viernes...

De nuevo al trabajo, a los trabajos y a la rutina. Aunque sólo sea para un día. Menos mal que el fin de semana pinta bonito.

Sigh!