Reconocer(me), conocer, y desconocer, dejando de ser este último verbo un motivo de tristeza. Reencuentro con prolongada sesión de risoterapia que me llena de energías (gracias, Edu, aunque ni te enteras de lo que consigues conmigo). Gente, millones de palabras, música en directo, comida india a medias y mezcla de amigos. Planear, curiosear y divertir(me). Escuchar atentamente y observar en silencio.

Saber a ciencia cierta que las cosas van a ir bien. No sentir el peligro, y que me llenen las ganas.

Tengo todo el tiempo del mundo, a partir de ahora. La balanza está de mi lado. Sólo me queda buscar el espacio perfecto, por aquí dentro. Lo sé con seguridad, y voy dando saltos de alegría, de nuevo.

Todo va a ir bien, porque todo me compensa.

(Y mañana traigo fotos, prometido).

:D