Dice mi madre que cuando era pequeña lloraba todas las noches por algún motivo. Una de esas noches yo lloraba desconsoladamente pero mi santa madre no daba con la razón como las demás veces. Me preguntó preocupada (y un poco desesperada, seguro) cuál era y yo le dije que cuando lloraba dormía mejor. Mi madre me recuerda esa historia contínuamente, y se ríe a carcajadas.

Ahora, con bastantes años más, sigo siendo de lágrima muy fácil. Y precisamente hoy, me vendría de puta madre una buena terapia de llanto. Pero no me sale. Hoy, que realmente quiero llorar para relajar mi cuerpo y mi mente, no puedo hacer un mísero puchero.

Mierdadevida.