Que no quiero irme todavía de Sevilla, es evidente. Porque dos días saben a tan poco que se me queda la boca hecha agua. Porque necesito una semana de descanso, de mimos maternos, de hacer el perro en casa, de ver a algunos amigos, de sestear y de darme baños.
Me pongo a hacer limpieza de todas las cosas que tengo en esta casa. Papeles, libros, más papeles, discos, muchísimos más papeles. Yo empecé a vomitar palabras hará diez años, en plena adolescencia pestuza. No puedo soportar la vergüenza que me ha dado leerme a mí misma, con esa letra redondeada, con esas florituras exageradas, con esas pasiones incontrolables. Me he avergonzado, no me he reconocido, pero he disfrutado volviendo atrás.
He encontrado cartas de las de antes, de amigos cuyas caras no retengo. La mayoría las he tirado, porque no consigo que me digan nada. Pero he encontrado tesoros, como la primera y única carta que me mandó mi primer amor. O las cartas que le escribía a Mario cuando empezamos y que nunca le mandaba porque nos pasábamos el día hablando por teléfono. Tanto que estuve castigada sin regalos de navidad aquel año, por la factura que llegó. De tanto hablar, de tantos silencios en red, de tantas emociones torpes y novatas.
He hecho una primera criba de los apuntes de la facultad, vaga y generosa. Luego me he dedicado en serio y me he quedado con lo fundamental: los apuntes oficiales de las asignaturas que me gustaban de verdad, las fotocopias de libros que me interesan ahora más que entonces, y sobre todo las notas llenas de chorradas que Edu y yo nos escribíamos en clase. Edu, que sepas que tengo la hoja que pintarrajeabas cuando estabas de colaborador en el debate (en el que fui realizadora), cuando soltaste aquello de "Blow 2" y se desató el descojone... A ver cuánto ofreces por ella.
Al final se me ha quedado todo más o menos en dos carpetas, de las de separadores (las que, de hecho, usé en la facultad, forradas a mi antojo y como marcaban las últimas tendencias), llenas a rebosar.
Me llevo todo lo que pueda a Madrid, tengo que ver con qué criterio dejo aquí qué cosas, ya que irán a una caja que no volveré a ver en mucho tiempo. Me llevo todos los negativos de fotos que tengo, desde que cogí mi primera cámara (bueno, todos los que he encontrado), eso seguro. Me llevo apuntes, seguramente. Cartas, las escogidas por mi mano inocente. Discos, todavía no me he puesto.
Pero lo que seguro que me llevo es a mí misma, reducida, compactada, borrosa y malentendida. Me llevo a una pequeña niñata que lloraba por tonterías (aunque eso no ha cambiado tanto) y que usaba los verbos morir y amar a la primera de cambio. Porque las niñatas somos muy dramáticas, según me he forzado a recordar.
Me llevo lo que puedo arrancar de esta casa, mía durante tantos años, que va a desaparecer.
Estoy disfrutando mi penita.
Porque toca.

26 dic 2006 | 12:23 AM
Pues si, reencontrarse con las niñatas pasadas lleva a una mezcla entre vergüenza y pena. Dios, que tontas podíamos llegar a ser (o somos)...
Siempre me asalta la duda de si dentro de otros 10 años releeré todo lo que hoy escribo y me sonrojaré.
Y que difícil es hacer selección de recuerdos. Por eso no me gustaban las mudanzas, obligaban a renunciar a partes de tí. Luego caí en la cuenta de que esos trozos seguramente no eran tan importantes.
bicos y ánimo para la vuelta a TU casa ;)
26 dic 2006 | 01:42 AM
Hacer eso de vez en cuando es bueno.. nos ayuda a entender que definitivamente crecemos y crecemos aunque creamos que no... y ... esas cartas y todo nos sacan una sonrisa...
Lo de volver a casa... lo entiendo! yo tambien debo volver dentro de unas horas a mi lugar de trabajo, para luego, viajar de nuevo aqui, donde mis padres... a pasar final de año...
Llega un momento en elq ue ya no se quiere viajar más.. pero.... esa es la vida!
Saluditos!
26 dic 2006 | 10:29 AM
Uauh! Es que el tema de la nostalgia es demasié cuando te pilla con la guardia baja. A mí nunca se me pasa tan rápido el tiempo como cuando me pongo a repasar temas pasados. Valen fotos, apuntes, cartas, postales, grabaciones de radio... Todo lo que te recuerda que no siempre has sido igual...
En fin, que ya está hecho. Un besote para esa niña escritora que fuiste y que eres!
26 dic 2006 | 01:36 PM
Bufff, no es lo que necesitaba exactamente ahora, leer tu post. Pero me he enfrentado a mí mismo, y aquí estoy comentando sobre la nostalgia, sobre ser nosotros mismos... En otros blogs dicen que soy un poeta, me hace gracia, nunca he sido nada en la vida, y menos poeta. Pero sí sé que he reído mucho durante mis 24 años, y eso es lo que me llena, y lo que me hace estar gris. El no poder hacerlo con toda la gente que quiero.
Espero que vuelvas, y un día de estos iré a verte al trabajo y nos tomamos algo xD
Pero sólo si quieres (Es que tengo mucho tiempo libre...)
Fuerza y honor.
27 dic 2006 | 11:37 AM
:D