Escribirlo todo. Me vuelven loca las palabras. Las que salen de mí sin permiso, a deshora, sin invitarme a un café siquiera. Las que me dejan callada, ajenas, las que importan.

Esta mañana tampoco curro. Pero aún así madrugo aunque sea poco, para devorar palabras y que me devoren a mí. Por fin he destendido la lavadora que llevaba seca lustros. Cuando estoy sola en casa me hago la remolona. Es decir, remolo. Es decir, que molo por segunda vez, ¿no?

Palabras y música. De eso quiero alimentarme hoy. Y todos los días. Fuera hace un sol espléndido. El sol en invierno es la perfección. Pero me quedo en casa, tejiendo, oliendo y empapándome.

Hace frío, pero me siento perfectamente abrigadita.