Y mientras la lavadora da vueltas, mi cabeza por una vez está tranquila. Y elijo (sin pensarlo mucho) los primeros acordes musicales para empezar el año. Escucho a Janis Joplin, por primera vez podría decirse. Y sé que he elegido bien. Me levanta el alma que aún andaba desperezándose. Me regala cine por la ventana, del que sólo veo yo. Me dedico a leer compulsivamente un blog al que estoy imantada. De repente Janis se calla. Y yo le doy a repeat. Lo de limpiar la casa se retrasa hasta esta tarde.

Segundo café. Me encanta dilatar las mañanas.