Estaba en la costa. Mis pies se hundían en la arena. Había muchas cosas tiradas por el suelo. Estaban allí todas las personas con las que he compartido clases alguna vez. También estaba gran parte de mi familia. Era como una enorme selectividad veraniega. La gente estaba tranquila. Tocaba examen de inglés. Yo no estaba preocupada. Siempre se me ha dado bien. Era chica de sobresaliente. No había estudiado, pero a pesar de que a esas alturas mi inglés se había vuelto mediocre con la falta de práctica, estaba segura de que iba a aprobar.

Apuré mi vaso de sangría y elegí pupitre. Estaba un poco borracha. Como todos. Nos repartió el examen mi tía Almudena. Empecé a traducir phrasal verbs, y las ideas no fluían como yo esperaba. Conseguí rellenar la mayoría de las respuestas. Luego vi que había dos preguntas más. Una de ellas era una propuesta para una narración. Tenía que hablar de Corea. Yo no tenía ni puta idea de Corea pero siempre se me dio bien improvisar.

Se me acabaron los folios y vi lógico empezar a escribir en una rebanada de pan de molde integral. Pero el pan estaba húmedo y la tinta no se quedaba. Me puse nerviosa. Nadie me hacía caso. Los profesores estaban en el agua y no encontraba más folios. Todo el mundo se reía. Todo el mundo era feliz y no le daba importancia a nada de lo que pasaba.

Luego tenías que ir a ver tus resultados a un ordenador. Había dos grandes ordenadores en una duna. Se comprobaban por internet. A mí me fallaba la conexión (putos yacom). Desesperante. Apareció un coche verde, con mi tía, mi madre y mi abuela. Yo le di patadas al coche, enfurecida. Que dónde se habían metido. Que por qué nadie estaba allí cuando lo necesitaba. Me cayeron tres cates. Inglés, Matemáticas y Física. Mi hermana cateó otras tres, pero no parecía importarle. Mi madre me decía ¿no te quieres bañar?, mientras chapoteaba, y yo miraba a todo el mundo con odio y resentimiento.

Me he levantado pensando que seguía siendo estudiante. Con lo que a mí me gustaba ser estudiante. Pero mientras dilucidaba si tenía que ir a clase o al Mercadona, unos sudores fríos se han divertido recorriendo mi espalda.

Ha sido horrible.