Éste fue el último egotrip de la cámara que he perdido. Este post va de despedidas. Adiós a mi cutre cámara, a mi apéndice ocular, a mi motor de ego boreal.

Hoy es día de recuperar cosas. Día de cumpleaños (varios). Día de empezar, de seguir y de terminar con lo que se empezó.

Estoy viuda de apéndices.

Pero no importa.

Me voy a ver a Emilio el carnicero, a ver si con suerte también recupero mi abono transporte (vale, eso sería mucha suerte). Voy con alegría, como la canción aquella de cuando entrábamos en misa en el colegio de monjas. Vienen con alegría los que caminan por la vida. Por qué no.

Buenos días.