Sábado. Se habla de sentimientos en miniatura. Sigo leyendo. Por un momento (o por dos, o por todos los momentos del mundo) envidio los textos. No me salen pequeños los feelings a mí. Y eso que siempre he sido de disfrutar de pequeñas cosas. Pienso en hacer fotos, en ir por la calle oyendo música. Esos sí eran minifeelings. Eran incluso minifilms. Pequeños cortometrajes en directo. Registrándolo todo y agregándole la música perfecta a la banda sonora. Dejando que mi cabeza invente desarrollos y desenlaces. Pero no puedo hablar ahora de algo que no tengo ya. No me estoy poniendo dramática, es sólo que no me sale. Ahora no tengo en mente ningún sentimiento pequeño. Siento grande yo, en estos momentos.

Pero por probar...

Me complace, me ilumina, me hace feliz cuando alguien por primera vez dice mi nombre. No me refiero a cualquier persona. Conozco a alguien nuevo, me intriga, me interesa, me provoca esa sanísima curiosidad. Quiero más, quiero oír a esa persona hablar, verla reírse, moverse. Observo, me empapo, disfruto. Me brota un cosquilleo sonriente en la barriga, cuando esa persona me nombra por primera vez.

María.

Mi nombre suele colarse de manera natural entre las palabras, y nadie le da importancia, excepto yo. Es como si me estuviera diciendo que he pasado la prueba, que yo también gusto, que la cosa marcha. Me siento afortunada y me dan ganas de seguir hablando, de seguir riendo, de iniciar un contacto físico cariñoso, de investigar ahora con permiso. Que digan mi nombre, que se rían a carcajadas con algo que he dicho, que me miren y escuchen con atención, que me hagan preguntas. Todo por primera vez.

Perder la virginidad de la cercanía, de la confianza, de la familiaridad. Sentir la conexión. Todo eso me indica que algo empieza, que puede crecer y que es bueno. A partir de ahí, puede ser pan comido o puede complicarse. Yo me dejo llevar irremediablemente. Me tiro a la piscina. Dos personas que casualmente caen juntas un día y se llaman por sus respectivos nombres. Se encuentran compartiendo cosas, de sopetón, con fluidez, con perspectivas.

Algo grande.

No sé si eso es un minifeeling. Lo dejaré en manos del jurado.