Tropiezo y malabarismo
La tarde en la tienda ha sido larga y tortuosa. Tanto Pepa como yo estábamos en esos días del mes en los que todo es un asco, así que el panorama pintaba bien desde el principio. No obstante y contra todo pronóstico hemos hecho buena caja, a pesar de no estar dispuestas a lamerle el culo a nadie. Pero qué mal que hablo, a veces.
Muchos clientes entraban comiéndose un gofre. Se me antoja intensamente comprar uno. En la estación de Sol paro en esa tiendecita en la que todo huele a kilos de más y hago cola. Un gofre con chocolate, por favor. Uno ochenta, gracias. Me voy con mi gofre y sintiéndome bien por fin en este domingo asqueroso. El primer escalón que me lleva al andén llega antes que mi pie al suelo, haciendo que el gofre vuele en paralelo con el suelo unos centímetros, para volver a caer sobre el cuadrado de cartón que lo sostenía. Perfecto. Yo debería jugar a la lotería, después de esto.
Me como la primera fila de cuadraditos. Parecen piscinas calientes. Pequeños purgatorios. Me resulta difícil y engorroso comer el gofre en el tren. La servilleta se llena de chocolate mucho antes de que yo me ponga a limpiarme manos, boca, cara, nariz y zonas aledañas, que en dos minutos se han puesto perdidas. Decido limpiarme lo mejor que pueda (todo esto haciendo equilibrio con el gofre en una mano) y esperar a estar en la calle. Algunos pasajeros me miran. Siento impulsos de estampar el gofre en sus caras. No lo hago. Llevo el gofre con la palma de la mano hacia arriba, exhibiéndolo.
Próxima estación Lavapies. Pero la voz miente, es Embajadores. Creo que la tipa que habla en el metro también está con la regla. Todos comentan el error como si fuera la mejor anécdota de sus vidas. Y en realidad es una soberana gilipollez.
Al salir sigo comiendo, andando por la calle. No me importa lo que piensen los que se crucen conmigo, no me importa ir con toda la cara manchada de chocolate. Hoy es el día del gofre y lo disfruto como me da la gana. Me acuerdo de mis hermanos y de mí, de cuando éramos enanos y en alguna ocasión comíamos gofres. Sé que nos gustaban mucho. Pasan los años y el placer sigue siendo el mismo. Es bueno saber que hay cosas que no cambian.
Llego, Paula no está. Hay maletas de una amiga suya que se queda a dormir. Mañana voy a ir a hacerme el DNI, a ver si ellos me dicen quién cojones soy, que últimamente no me reconozco. Tengo que llevar dos fotos. Y esta vez me gusta cómo salgo.
Me miro las uñas y están llenas de chocolate. Pequeñas mediaslunas negras.

4 feb 2007 | 09:05 PM
es que los gofres...mmmmmmmm... tienen calorías encima para alimentar a medio Sudán con sólo uno, pero es que, es que... y no te creas, te miraban con envidia, yo lo haría, y después me compraría uno (culo veo...)
Lo de las fotos del dni, digamos que voy a perder a posta este carnet para hacerme otro y no ver la cara de lela con la que salgo en este.
bicos
4 feb 2007 | 10:00 PM
pequeños purgatorios, hija mía, qué bien que escribes.
Me retiro como sigas así
4 feb 2007 | 10:12 PM
Desco, sigo relamiéndome.
ymiki, tú sí que escribes bien, y a mí sí que me dan ganas de retirarme!
Besitos a las dos, artistazas.
4 feb 2007 | 11:01 PM
hubiera pagado por verte comer el gofre en el metro!
nosotros vamos a veces a un kiosquillo de manneken pis y nos ponemos como osos.
4 feb 2007 | 11:04 PM
Qué cojones es manneken pis???
4 feb 2007 | 11:09 PM
gofres belgas, buenísimos!
4 feb 2007 | 11:09 PM
pues la última vez que oí hablar de ello era una estatua de una fuente belga con forma de niño. Y meaba. Pero posiblemente no tenga nada que ver...
Aunque lo más seguro es que me equivoque, me colapso en exámenes. :(
4 feb 2007 | 11:09 PM
Pónme dos!!
4 feb 2007 | 11:10 PM
Ves? no ibas desencaminada, estoesunseñorblog.
:)
5 feb 2007 | 12:23 AM
Esto es un metroflash con chocolate!
Me iba a dormir, pero ahora quiero un gofre con mi rooibos!!! Es que yo también estoy con esos días tontos del mes. No me digas que también se produce ese efecto de sincronización entre féminas a través del ciberespacio...
Besotes, me ha encantado el post.
5 feb 2007 | 12:28 AM
Pues ya podías habérmelo pegado antes, lo de los días del mes, digo. Que vaya semanita, hija.
:P
Larga vida al gofre.
5 feb 2007 | 01:12 AM
María yo también pienso que escribes muy bien.
Pues lo mío con los gofres tiene su historia también.
Prácticamente tengo una cita anual con los gofres. Anual y concretamente por Feria. Sí, resulta que normalmente al menos un día de los que voy a la Feria de Abril de aquí de Sevilla, después de mucho fino, manzanilla, y después de tanto baile y tanta tortillita de patatas...ya a la vuelta, mas bien tarde, siempre paro en una tiendecita de la calle Asunción, para comprar el gofre de cada año.
Recalco "a la vuelta". Esto tiene su explicación. Y es que no se como funciona esto pero es tomar el gofre y es ponerse en funcionamiento los "retortijones estomacales" con gurl gurl incluídos, y ale....pies para que os quiero que ahí te quiero ver. Así que tengo el tiempo justo calculado para llegar a casa y ala.....mas feliz que nadie. Barriguita limpia para el día siguiente volver a la feria como si nada.
Saludos!
Pd.: Sigo subiendo fotos, me estoy animando, flickr es una maravilla.
5 feb 2007 | 09:49 AM
Conozco perfectamente esa tiendecita de la calle Asunción y yo también paro cuando vuelvo de la Feria (¿quién puede resistirse?). Pero yo no opto por el gofre, sino por una napolitana de chocolate, que te la calientan y... y... ayyyyyy! Bendita tiendecita, bendito negocio, bendita feria.
Un beso.
5 feb 2007 | 01:51 PM
Umm, jaja que ganas de feria otra vez. Espero que te puedas escapar de Madrid por esas fechas. Yo creo que esa tienda hace en una semana la venta de todo el año, está mu bien puesta si señor. :) Saludos!
5 feb 2007 | 02:34 PM
Ya estás en la otra tienda?!!
Fuerza y honor.
5 feb 2007 | 03:00 PM
akiar, no sé yo si podré escaparme, a ver si para entonces no estoy pluriempleada. Anyway, yo con la feria tengo una relación de amor-odio.
nick, estuve ayer y estoy el miércoles, pero el resto del tiempo en la otra.
Besitos!