Mi cara denota cierto instinto maternal, lo sé. Pero es más cosa de tías, o de tías políticas, más concretamente. A Candela parece gustarle posar, se siente cómoda. Pone caras altivas, presumidas, chulescas. Satisfecha de la vida.

Mírala, como diciendo: Aquí estoy yo, la mar de bien.