A veces, sin comerlo ni beberlo, sin razón aparente, yo me siento así. Exactamente así. Qué cosas.

Nada alarmante. Es sólo que hay algo que grita y patalea y quiere salir. Y las rayas de mi jersey le vienen grandes y pesadas.

Pero se pasa pronto.

(*) Por cierto, esa camiseta es una de mis preferidas, pintada a mano por la hermana de Rosa, que es una artistaza.