Aceitunas gordales, aceitunas malagueñas, litro y medio de leche semi, tentación de york que se convierte en dos fuets artesanos con cuchillo de regalo. Argentinos comprando queso, un niño monedero, mi charcutero macarra dando lecciones de ciencia y economía, tapitas gratis. A veces da gusto pasar de largo por la puerta del súper y quedarte con el mercado.

Charla solidaria en la escalera, con la vecina de abajo. Que si nos han roto el cerrojo, que si qué necesidad hay de estar como estamos, que si un día de éstos vamos a salir ardiendo con un cigarro vagabundo. Carta del banco que no abro.

Soñé de nuevo con exámenes. Enterraba la cara entre mis dedos y respiraba hondo. Se acercaba mi tutor, me decía que no me preocupara. Pero la pregunta que no sabía contestar la había formulado yo misma y eso me frustraba. Al salir de la ducha ha caído un charco de ideas en el suelo. Directamente desde mi cabeza.

Esta noche, concierto. Música en directo, el plan que más me apetece, siempre. Desde la ventana veo a mi amigo Pablo, que se peina el flequillo mientras cruza, tranquilo. Pablo siempre está tranquilo, anda pausado y guarda silencio. Ha llegado de la nieve y parece que se ha puesto maquillaje.

Hoy viene a hacerme patatas fritas.