Catarsis en directo
Cuando estoy harta y ni siquiera sé de qué. Cuando me agoto sin hacer nada, me agoto por dentro, me encojo y me repliego, me doblo dieciséis veces, como alguien que dobla una bolsa de plástico y la deja hecha un triangulito ridículo. Así me siento, a veces, ridícula, triangular, sin estar segura de casi nada, sin ganas de mucho, con ganas de levitar sin esfuerzo, queriendo encontrar letreros luminosos, parpadeantes, reveladores. Como los que tienen los moteles de carretera; rojos, verdes, morados.
Anoche fui al concierto de Sr. Chinarro. Lo cierto es que había oído poco de su música, pero algo me decía que era para mí, el concierto, que necesitaba oír sus letras. Y me transformé. No pude cantar nada, no pude gritar, ni hacerme ver. Tampoco quería hacerlo. A veces lo último que quiero es que me vean o me oigan, y sin embargo sigo exhibiéndome. Soy pura contradicción y cada día me molesto más. Quería fundirme en el resto, en la gran olla de puchero caliente, y que me removieran, despacio, con sustancia. Quería desaparecer de mi vista.
La música desconocida me sale de dentro, así, sin que yo pueda explicarlo. Y oigo las palabras, y las palabras me secuestran, me tapan los ojos, me amordazan y me distorsionan. Y me gusta todo eso. Catárquico concierto, catárquica yo, perdida, entre un montón de cabezas que piensan y corazones que brincan. Y un silencio sobrecogedor, en mitad de una canción, en algún rincón de mi agitación. Cierro los ojos y el cuerpo se mueve solo, independiente, mientras mi cabeza, por fin, descansa.
Y amanece el domingo por la tarde, y tengo las mismas cosas que hacer desde hace una semana. Y se me enfrían los pies porque dormí sin calcetines. Y no abro las contrapuertas robustas de mi balcón. No quiero luz, la luz me cansa, no veo, no quiero ver, quiero apagarlo, quiero bajar el volumen de mi voz, para oírme sin distorsiones. Los graves retumban, los agudos chirrían y no existen tonos medios.
Café, dos vasos. Ducha, en algún momento. Música, maestro.


18 feb 2007 | 05:53 PM
Dios... esas bolsas triangulares, eso si que es una de mis perversiones, hacer eso con más de 40 metidas en una bolsa gigante del corte inglés oyendo algún tipo de música de la que me sepa la letra, si no la conozco no se me remueven tanto las tripas. Mis catarsis son más íntimas y externas, por fuera en silencio doblando bolsas, por dentro cantando y moviendo mis muebles internos, redecorando...
bicos de domingo "durmiñento"
18 feb 2007 | 06:06 PM
Segundo intento de comentario;
Te iba diciendo algo así como que triangular y arrugadita me siento yo. Plegada e inexistente, como ajena a mí, como divorciada de mi. Voy a tener que salir con una libretita o un pizarrín. Como la japo de Babel. Con aislamiento sordo-mudo me siento yo últimamente. Extraño muy extraño.
Gracias por tu recomendación.
Besucos guapa!
18 feb 2007 | 06:10 PM
Jo, honey, estamos teniendo vidas paralelamente iguales... o cada una a su rollo, pero últimamente me da que compartimos sensaciones extrañas.
Yo voy a merendar pimientos rellenos, que aún no he comido.
A ver si se me quitan las tonterías.
Un besito pa ti, desconocida.
:)
18 feb 2007 | 07:29 PM
Bueno, yo ayer también estuve en un concierto, de mi vida, fue peculiar, pero la tormenta amenaza ruina...
Fuerza y honor.
18 feb 2007 | 07:42 PM
Qué te pasa Nick? cuéntaselo a mamá calamar...
:)
18 feb 2007 | 09:36 PM
No lloréis por mí, pues yo ya estoy muerto... xD
Es broma, ha sido un fin de semana de búsquedas internas, como el tuyo, y no sé si he dicho alguna vez que no me gusta pensar xD
Fuerza y honor.
18 feb 2007 | 09:37 PM
Bueno, pues no pienses más... a mí tampoco es que me flipe pensar, pero es que mi cabeza tiene vida propia, no es cosa mía.
Fuerza y coco.