El taxista tiene que cerciorarse a golpe de callejero. Yo no puedo ayudarle mucho, y no me importa lo que tarde en elegir recorrido. Miro por la ventana y estoy desubicada, la ciudad cambia en cada despiste, en cada vuelta a casa. Respiro las calles, las luces, las farolas. He vuelto.

Andrea me abraza desde arriba del escalón. Veo varias cabezas dentro de su casa, mirándome. Se han reunido los Malahora esta noche. Cervezas y porros con los músicos. Muchas risas. Se van despejando los sofás (¿sofases?) y me cuentan que una canción que conozco de memoria lleva zapatos. Tengo una revelación. Hay que dar zapatazos en el suelo, fuerte, siempre que se pueda.

Andrea/MissCalamar/Julio 01

Mi hermana me prepara con amor la habitación. Siempre fue mejor que yo organizando, haciendo camas, siendo la anfitriona. Julio, ella y yo hablamos del día siguiente; de cómo tenemos la agendallena de cosas que hacer, es decir: exactamente lo que vayamos improvisando, desde por la mañana hasta por la noche. Justo lo que necesitaba.

Al día siguiente: churros y porras, vinos, arrumacos, comida moderna sin pretensiones, lluvia que nos cierra las terrazas, pintores en la calle recogiendo las últimas obras. Julio conoce a alguien en cada cruce de calles. El postre, el vino. Disfruto. Quiero compartirlo con alguien. Y al momento siguiente, lo quiero todo para mí.

Sueño que quiero ligarme a Jeff Tweedy en mitad del rodaje de una peli sobre su vida. A él lo interpreta Christian Slater y yo hago de groupie infumable. Hay más groupies como yo, incluso más infumables. Llega la escena en la que tengo que desnudarme y me entran complejos. Christian (a ratos el verdadero Jeff) y yo nos vamos en una moto de carreras a la playa. Se tumba en las curvas, como mi padre. A Jeff no le importa que tenga el culo gordo, o que me salgan dos michelines al sentarme. Hace calor y él me sonríe por el espejo retrovisor. Lo sé porque se le arrugan los ojillos bajo el casco.

Me despierta el portazo de Julio al salir de casa, la llamada del cartero (no llama dos veces, sino una bien larga). Croissant a la plancha, medio donut en la cocina, Ana Rosa Quintana, quién ha ganado los óscars, ducha y paseo.

En casa de mi hermana, al final del pasillo, hay una cara conocida, una rueda de bicicleta que asoma y un espejo a la vuelta, que increíblemente ignoro. No echo nada de menos, no necesito más que una bicicleta en la entrada y un puñado de caras conocidas.

Bicicleta y caras conocidas

Seguiremos informando.

:)