Anoche me contaron que una persona (a la que realmente no conozco, porque es hermana gemela de la novia de un amigo de mi novio, pero a este amigo y a su novia yo les tengo cariño) está mal, que las cosas pintan muy feas. Una mierda. Pero una mierda de ésas que te hacen pensar que tus problemas, que antes te parecían el cañón del Colorado, son sólo fisuras imperceptibles al ojo humano.

Si yo fuera más católica y apostólica, rezaría. Me entraron ganas y todo. Lo único que pude hacer fue posicionarme, meter la cabeza entre el grupo de médicos optimistas, discutirle mentalmente al otro grupo que no da un duro aunque no entienda nada, aunque no tenga argumentos de peso, y concentrar mis energías en que todo se arregle. No sé si sirve. Seguramente no influya. Pero no tengo más armas.

A veces la vida es una mierda, y casi nunca lo sufro yo. Así que no rezo, porque hace tiempo que no sé cómo se hace, pero aprieto fuerte el chakra, viajo astralmente hasta Francia y al lado de su cama pienso "venga, ánimo, que aquí hay muchas personas esperando, muchas cosas que hacer, no seas tonta", y de mi boca, casi dormida salen súplicas que no entiendo, que no manejo, pero que son lo único que tengo.

Ánimo, Rita, tú puedes con esto.

¡Vamos!