El plan inicial era ir al cumpleaños de un amigo-conocido. Pero tras varias conversaciones telefónicas de las que no llevan a ningún sitio, acabé dándome cuenta de que me sentía antisocial, pequeña, sensiblona y carente de ganas. Mario confesó que a él tampoco le apetecía mucho ir. El pobrecito mío estaba haciendo esfuerzos, para hacer planes de los que suelen gustarme a mí. Pero justo anoche resultó ser que la que no quería hacer ese plan era yo. Se invertían los papeles, por una vez.

Tras el episodio de la pizza, relatado anoche muy de madrugada, Mario y yo subimos a casa a ver una peli. Pero el salón había sido colonizado por Paula y dos amigas suyas. No problem. Nos comimos las pizzas con ellas, con la dificultad añadida de que, durante el camino, torcí las cajas llevándolas de canto y toda la superficie de la pizza (esto es: todo menos la base) descansaba hecha un pegote en uno de los lados. Pudimos hacer una labor de rescate coherente y el resultado era satisfactorio. Aunque parecieran pizzas vomitadas sobre otras pizzas. El orden (no disposición, sino lo contrario al caos) de los factores no altera el producto. La pizza es lo que es. Y punto.

Estuvimos oyendo música. Me estuvo mostrando pequeñas (a veces no lo suficientemente pequeñas) dosis de death metal. Luego empezó a explicarme todos los tipos de música que se engloban dentro del heavy metal, quiénes son los precursores, quiénes los imitadores, cuáles las tendencias. Me habló de sus grupos favoritos en este elenco de artistas, de cómo el cantante de nosequé formó luego el grupo nosecuántos y todas esas historias que tanto me gustan, de cómo tal o cual canción era sublime, o tal disco era la rehostia. Nos reafirmamos en la devoción hacia Jack Black y su grupo Tenacious D , y hacia Dave Grohl y los Foo Fighters , con esos vídeos tan majos que hacen. Y recordé lo mucho que me gusta ese grupo y lo abandonado que lo tengo.Estuvimos recorriendo youtube viendo videoclips. También vimos algunas cosas de los óscars de este año. Mario siempre ve la ceremonia completa, como un ritual, pero yo nunca me apunto porque sé que me voy a quedar dormida a la mínima de cambio.

A veces los planes más tontos son los que mejor salen. Me pregunta cuáles son mis planes de domingo. Le digo que el domingo es domingo, del mismo modo que la pizza es pizza. Yo no hago planes. Me levanto tarde por una vez (yo y mi manía de ponerme el despertador en los días libres) y sigo viendo videoclips por internet, mientras me como dos tazones seguidos de cereales con chocolate. Y una vez dije que no era yo de colgar vídeos, pero me estoy aficionando. Vuelvo en cinco minutos.