Pues sí. Ha pasado. Tenía un rasca y gana de los rojos, con 0.50 euros de premio. Hago lo que se hace en estos casos, seguir enganchada al vicio de rascar con la monedita, y comprarme otro por el mismo valor. No me quedan rojos, te doy de los del siete. Es lo mismo. Es exactamente el mismo juego, pero con una diferencia. En vez de rascar a ver si tienes premio, debes rascar primero una serie de números, y si en esta serie aparece al menos un siete, rascas y descubres el premio que te ha tocado, en otra casilla.

Bien, esto es una chorrada. Porque no te juegas nada. Lo he estado discutiendo amplia y profundamente con varios amigos, porque es un tema espinoso y de vital importancia (bueno, no lo es, pero como si lo fuera). Si al menos se tratara de sumar sietes y plantarte en eso de rascar cuando llevas tres, porque si te sale otro número pierdes el premio, pues vale. Pero no existe riesgo. Si tienes al menos un siete, el dinero es tuyo, y punto. Así que realmente ¿para qué rascar los números como una tonta cuando puedo descubrir directamente el premio?

Basándome en esta lógica aplastante, esta mañana he rascado primero el premio. Me han tocado 100 euros. Mis ojos se han puesto más verdes, el sol que andaba escondido entre las nubes ha brillado en mi bolsillo, he tomado decisiones, he hecho planes, he comprado mentalmente una cámara de fotos, por fin, sin plazos ni hostias, sin pensármelo dos veces. Luego, con el fin de descubrir el código de barras que necesitan los de la ONCE para comprobar el premio en su máquina lectora, he rascado la serie de números.

La conclusión del día es que el orden de los factores, defintiva y tristemente, sí que altera el puto producto. Lo he escaneado y todo, para regodearme en el bajón:

Rasca y jódete

Y la pregunta es ¿Por qué cojones ponen 100 euros de premio si ese boleto no está premiado? Supongo que es por los listillos, para darnos una lección y que cumplamos las normas.

Mierdadevida.