Zafarrancho
Dado que me han despertado antes de lo previsto, he podido ponerme las pilas a media mañana. Como una niña buena. He limpiado salón, cocina y baño. Todo huele a limpio. Menos mi habitación, que huele a pantera. Sólo me queda meter mano aquí. La lavadora ya está tendida, aunque tengo para llenar dos más.
Llevo toda la mañana (mi mañana aún sigue, a las cinco de la tarde) con la música a todo volumen (a ver si les jode a los de al lado y porque me apetece), berreando, limpiando, bailando y desinfectando. Me he entretenido a ratos subiendo más fotos a mi flickr . Suenan canciones que quiero compartir, las voy apuntando en un archivo de texto.
Me como una ensalada muy tarde, mezcla de lechugas con caballa del sur. No está muy allá. Aunque la explosión de los tomatitos cherry en la boca siempre es de agradecer. Llueve sin parar y hace mucho frío. Estamos en abril, no entiendo nada. Tengo que encender la luz de lo oscuro que está el día. Tengo las manos congeladas. He tenido que ponerme los zapatos por lo mismo, con dos pares de calcetines.
Echo de menos a mi madre, así, de pronto.
Voy a llamarla.
Ahora.

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