Menos mal que hoy por la mañana no he ido a la oficina. Han venido a cortarme la luz. Que no hemos pagado. La factura está a nombre de mi casera, y el contrato también, claro. Ella tiene que pagar. Yo le pago cuando ya se lo han cobrado, en el siguiente ingreso mensual.

- ¿Éste es el segundo A?
- No, éste es el segundo B
- ¿Este piso está a nombre de Fulanito?
- Sí.
- Vengo a cortarte la luz.
- No puedes cortarme la luz.
- ¿Tienes un niño?
- No, tengo una vida.

Me mira, se ríe. Estoy en pijama. Quizás eso le inspira confianza. Me dice que va a poner en su maquinita que me la han cortado, pero que no le falle. Me da el número de Iberdrola, para que llame y me digan el número de cuenta. Ingreso la pasta. Me voy sin sujetador, me visto con lo primero que pillo. Me quito de una atacada casi doscientos euros, cagándome en todos los antepasados de mi casera. En dos días llamaré a ver si está todo en orden y cambiaré el contrato, para ponerlo a mi nombre.

Además, ayer me pegué otro susto. Llegó el telegrama del que me hablaba la abogada, una cosa legal, algo rutinario. Menos mal que me avisaron. Porque el telegrama era para caerse de espaldas. Copio aquí lo que leí.

Conforme a lo establecido en el contrato de fecha (18/04/06) habiendo finalizado el plazo estipulado en el mismo (31/03/07) y siguiendo usted en el uso de la vivienda, ruego proceda a la entrega de llaves a lo cual se le devolverá el dinero indebidamente ingresado. Sin otro particular, atentamente. Fulanita de Tal y Cual.

Total, que me mantengo a la espera de renovar el contrato, viviendo en una casa ilegalmente. Disfrutando de la luz que casi no pago. Pendiente de un hilo. Pero tranquila, porque digo yo que no me pueden echar de la noche a la mañana, ¿no?

¿¿No??