Cuando llevo gafas me miro en el espejo de la entrada y soy delgada y esbelta. Eso no pasa con las lentillas. Me he duchado con gafas puestas y me las he quitado cuando se han empañado. He rescatado una web cam que añade un efecto de flou (¿se llamaba así?) a lo que se pone por delante. Con mis gafas todo se ve más pequeño y ligero. Y tengo cara de niña buena. Niña buena y desenfocada.

He organizado las fotos que quiero subir a flickr, algunas antiguas, de los buenos tiempos en los que tenía una cámara de fotos. Pero flickr no quiere que las suba. Quería y tenía planeado comprarme una camarita la mar de apañá en los próximos días pero resulta que tengo deudas de juego y hay que tapar agujeros. La cámara tendrá que esperar.

Hoy es viernes. Parece mentira. No me esperaba el viernes tan pronto. Y hoy, todo el que me vea o hable conmigo comprenderá que mis ánimos han subido desde ayer, y que aunque siga siendo un poco tubérculo (no puedo negar mi condición, es de nacimiento) hoy no veo mis defectos con lentes de aumento. Hoy los veo como son; medianos la mayoría, grandes dos o tres, pequeños otros pocos. En el fondo soy la hostia, pero está feo que yo lo diga.

A pasarlo bien.

:)

(*) Actualización: ahora llueve, así que tengo que cambiarme de zapatos, y por fin flickr ha dejado que suba algunas fotos de mi ego a rayas negras y rojas...