Hoy, como todos los domingos caseros, es un día musical. Ayer Mr. Calamar tuvo a bien reproducir (aleatoriamente) una canción de PJ Harvey. La primera suya que escuché, siendo preadolescente, gracias a una de las cintas de varios que me grababa mi hermano querido. Por entonces me gustaba. Ahora esta canción me eriza. Me parece sensual, sutilmente provocadora y un poco siniestra (eso ya me lo parecía cuando la oí por primera vez en mi walkman de entonces). Hoy, como muchas mañanas después de salir la noche anterior, me siento guapa y me siento sexy. Es contradictorio, pero siempre me veo guapa cuando la noche anterior he trasnochado, me he cansado y me he emborrachado un poco. La cara de resaca y los restos de maquillaje (pocos, que me he lavado la cara, pero hay lápices de ojos que son casi indelebles) me favorecen, de alguna manera. Y aunque mi amiga Polly Jean dé un poco de grimita, aquí dejo su testimonio.

I lost my heart, under the bridge
To that little girl, so much to me
And now I moan, and now I holler
She'll never know, just what I found

That blue eyed girl, she said "No more"
That blue eyed girl, became blue eyed whore
Down by the water, I took her hand
Just like my daughter, I'll see her again

Oh, help me, Jesus, come through the storm
I had to lose her, to do her harm
I heard her holler, I heard her moan
My lovely daughter, I took her home

Little fish, big fish, swimming in the water
Come back here, man, gimme my daughter

Durilla la letra, pero cómo mola, la canción, los susurros, la voz, la música. PJ es fantástica. Esto es un must-to-have patrocinado y precocinado, que lo tenía en borradores desde ayer. Y ahora, a comer, que ya casi es hora de merendar.