Pom pom pom cataclom. Un camión descarga algo. Acaba de amanecer. Acabo de renacer. Me doy los buenos días y me empapo de una lista de deseos. Sonrío. Eso es raro en mí, tan temprano.

El sol se cuela en mi ojo derecho. Le doy un revés con la contrapuerta del balcón. Se la devuelvo. Me rasco un poco. Me quito una legaña. Paula me dice hasta luego. Repito sus palabras, porque todavía no tengo. Hago café. Me falta leche. Hoy tengo que comprar sin falta. Me desperezo. Mmmmmññññññññ. Dicen que es sano. A final de mes me bajo al sur. Tengo un billete. Tengo planes. Tengo sueño. No me importa.

Esta noche mi cama y yo nos hemos reconciliado. Se lo he contado todo. Le he pedido perdón por haberla tenido a la interperie. Ella me ha acariciado detrás de las orejas, con un plumero. No sé de dónde lo habrá sacado. Mi cama es una caja de sorpresas. He dormido tan bien que se me ha olvidado todo lo que he soñado.

Terminé un libro que me ha dado la vuelta, que me ha cambiado, un libro que agradezco. Empecé un libro nuevo, que me ha enamorado desde la primera línea, todo nuevo, todo bueno. Se publicó el año que nací yo. Se publicó para mí, aunque el autor no lo sabe. Hoy es 17 de abril. Falta un mes para mi cumpleaños.

Quiero aprender a leer y escribir.
De momento, este martes, me lo voy a comer con papas.

Buenos días.