No suelo postear desde la tienda. Pero hoy, día 3 de mayo, a las 17:44, me he convertido en un sketch (o como cojones se escriba) cómico de lo más típico. Yo pensaba que era leyenda urbana. Que estas cosas no pasaban en la vida real. Pero como ya una vez me resbalé con una piel de plátano (hay quien dice que es un mito, que nunca ha ocurrido, yo gracias a ese mito estuve cayéndome al suelo durante los tres minutos más largos de mi vida), hoy al grapar el ticket con el resguardo de la visa, me he grapado el dedo.

Mi compañero lo ha escrito en la agenda para que quede constancia y se sigue riendo, el muy hijoputa. Y yo tengo una gota de sangre en la yema del dedo índice.

Este post relámpago va dedicado a la Señorita Honeychurch.

Ay madre.