No voy a hacer crítica deconstructiva de la película. Anoche ya despotricamos sobre ella hasta dolernos las bocas de la risa. Qué despropósito de guión, por dios santo bendito. Que la última de Spiderman sea caca de la vaca no importa.

Que a veces hay rachas malas, incluso para Sam Raimi. Y Sam Raimi sigue siendo un buen tipo aunque haya permitido esta película. No le voy a retirar la palabra, pobrecito, con los buenos ratos que hemos pasado juntos. Y además, todos los que tienen malas rachas, pero son buenos tipos (grandes personas, enormes y jugosos corazones), saldrán del bache, remontarán, escuchando a David Bowie mientras caminan por la calle, rememorando buenos tiempos, deseando tiempos mejores, yendo a comprar el último tebeo, encontrando nuevas caras, reconociendo caras de siempre, charlando de cosas que no se entienden, matizando, mirando a los ojos, quedándose dormidos, acariciando caras.

Sigo confiando en Sam Raimi. Sigo confiando en Spiderman. Al fin y al cabo, yo soy Mary Jane. Y eso no me lo quita nadie. Todo va a ir bien. Te lo digo yo.

Estamos aquí, ¿no? Qué importan los motivos.